5 errores comunes que veo en la consulta


Como nutricionista, escucho y observo los mismos errores entorno a la forma de alimentarse, y nutrición de las personas.


¡Pero, calma! No es tu culpa.


Estamos en un constante bombardeo de nuevas estrategias nutricionales y en el cómo deberíamos de alimentarnos.


Por eso, quiero compartirles lo que observo frecuente en relación con los hábitos de alimentación y que estrategias podríamos aplicar para cambiarlos, mejorar y avanzar.


1. Aferrarse demasiado a las recomendaciones nutricionales


Intento ver la nutrición en dos vías, en lo que vemos y escuchamos y lo que sentimos o creemos que a lo interno necesitamos.


Cuando hablo de lo que vemos y escuchamos, me refiero a toda la información nutricional que adquirimos del mundo: nutricionistas, blogs, redes sociales, etc. Esta información es muy valiosa, y constantemente motivo a mis pacientes para que se empoderen en temas afines y no terminen implementando estrategias que quizás no les favorecen.


Pero esto, no quiere decir que tengan que sacrificar lo que a lo interno saben que les favorece o necesitan. Algo así como intuición o sabiduría interior.


Esta sabiduría interior nos permite saber que es en realidad lo que ocupa mi cuerpo, como funciona, y me permite entender que somos seres individuales.


El objetivo cambia, la meta pasa a ser, en convertirse en un experto de sus propias necesidades.


Cuando entendemos como se comunica nuestro cuerpo y las necesidades que tiene, empezamos a confiar en él. Creo que existen pocas cosas que nos dan tanta confianza en nosotros mismos cuando de tomar decisiones se trata, y esto no excluye las decisiones entorno a como nos alimentamos.


2. Miedo a equivocarnos


Conforme se desarrolla nuestra sabiduría interior, la meta será vivir su propia experiencia, no la de otros.


Tendrá que probar nuevas cosas. Comer más o comer menos serán parte de las opciones.


Recuerde que no hay reglas radicales en términos de cuando y como deberíamos alimentarnos.

Cometer “errores” permitirá tener mayor criterio sobre lo que vemos y escuchamos del exterior y también conocernos a lo interno.


Cada día tomarás mejores decisiones.

3. Esperar a tener hambre para comer


Si está interesado en la alimentación consciente o la alimentación intuitiva, probablemente haya oído hablar de la idea de comer en función de las señales de hambre.


Este, es un enfoque increíble, pero me he dado cuenta de que las personas a menudo esperan a tener demasiada hambre.


Desafortunadamente, este enfoque lo pone en una mentalidad de hambruna donde llega a comer con el estómago vacío y sale tremendamente lleno.


Intente, encontrar el balance.


Alimente su cuerpo y permita que sea una experiencia agradable. No me refiero solo a estar consciente y sin culpas, sino que de esa forma también se evitarán síntomas como pesadez, inflamación y cansancio que ocasionalmente suceden después de comer desmedidamente.


¿Cómo es esa sensación de hambre?


Pues todos la experimentamos diferente, algunos percibimos debilidad y dolor de cabeza. Otros sienten un vacío en su estómago. El objetivo será aprender a comer justo antes de iniciar con los síntomas mencionados.


4. Enfocarse en quitar en lugar de sumar


Lo primero que hace la mayoría es empezar a restar cosas de su dieta. Renuncian a los lácteos, al gluten, al azúcar o a cualquier otra cosa.


Si bien eso puede hacerlo sentir mejor durante los primeros días, en última instancia, no genera un cambio real, ya que generalmente es temporal.


Entonces, en lugar de enfocarse a restar, piense en que puede agregar, como frutas, vegetales, mejorar el consumo de agua. Podría significar agregar grasas de origen vegetal, granos y leguminosas.


La verdadera alimentación se trata de estar satisfechos, sin restricciones, consumir una amplia gama de colores y estar bien nutrido.



5. No darse permiso de comer lo que quiere


El hambre no es la única razón para comer. Realmente creo que debemos aprender a comer en muchos escenarios.


Por ejemplo, quizás no comes galletas, pero te encuentras en una fiesta, donde las galletas huelen muy bien y todo el mundo las esta comiendo y simplemente quieres una galleta.


Cuando ves esa galleta como algo prohibido tendrás problemas para entender que simplemente es una galleta y que tienes el control de decidir cuando comerla y cuando no.


Intenta pensar en la comida en ese sentido, puedes mantenerte fiel al proceso en lugar de quedar atrapado en malas decisiones en relación con tu forma de alimentarte.







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