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Vitamina D en mujeres de 40+: lo que la ciencia dice que no podés ignorar


Existe un nutriente cuya deficiencia afecta a más del 65% de las mujeres en Latinoamérica y cuya insuficiencia pasa completamente desapercibida durante años (Cediel et al., Nutrients, 2024).


No tiene síntomas dramáticos ni alertas inmediatas. Se instala lentamente, y su impacto se confunde con el envejecimiento normal: cansancio, debilidad muscular, estado de ánimo bajo, más enfermedades de lo habitual.


Ese nutriente es la Vitamina D.


Y después de los 40, el riesgo de tener niveles insuficientes aumenta de forma significativa por razones biológicas concretas que la investigación reciente ha documentado con claridad.


¿Qué es la Vitamina D y por qué no es solo una vitamina?


Técnicamente, la Vitamina D es una prohormona. A diferencia de otras vitaminas que obtenemos exclusivamente de la dieta, el cuerpo puede sintetizarla a partir de la exposición solar. Sin embargo, esa síntesis tiene limitaciones importantes, especialmente después de los 40.


Una vez activada en el organismo (como calcitriol), la Vitamina D actúa sobre receptores presentes en más de 36 tipos de tejidos diferentes, incluyendo músculo, sistema nervioso, sistema inmune, páncreas y tejido óseo (Holick, New England Journal of Medicine, 2007).


Esto explica por qué su deficiencia tiene consecuencias tan amplias y tan frecuentemente subestimadas.


Por qué las mujeres de 40+ son más vulnerables


No se trata de mala suerte ni de negligencia. Hay mecanismos fisiológicos específicos que aumentan el riesgo después de los 40:


1. Declive estrogénico Los estrógenos modulan la expresión del receptor de Vitamina D (VDR) y participan en su activación renal. Conforme disminuyen los niveles de estrógeno en la perimenopausia y menopausia, también se reduce la eficiencia del metabolismo de la Vitamina D (EMAS Position Statement, Maturitas, 2022).


2. Menor síntesis cutánea La capacidad de la piel para sintetizar Vitamina D a partir de la radiación UVB disminuye progresivamente con la edad. Una persona de 70 años produce aproximadamente un 75% menos de Vitamina D ante la misma exposición solar que una persona de 20 años (Holick et al., Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2011).


3. Estilo de vida predominantemente en interiores En adultas activas laboralmente, la exposición solar diaria directa suele ser inferior a los 15-20 minutos necesarios para una síntesis adecuada.


4. Uso de protector solar Un FPS 15 reduce la síntesis cutánea de Vitamina D en aproximadamente un 99%. Su uso es correcto e importante para la prevención del cáncer de piel, pero implica que la síntesis solar no puede ser la fuente principal de Vitamina D (Holick, Dermatologic Clinics, 2010).


5. Mayor tejido adiposo La Vitamina D es liposoluble. En personas con mayor porcentaje de grasa corporal, tiende a acumularse en el tejido adiposo, reduciendo su biodisponibilidad en sangre (Earthman et al., Obesity Reviews, 2012).


Qué hace la Vitamina D en el cuerpo de una mujer de 40+


Salud ósea


La Vitamina D es indispensable para la absorción intestinal del calcio. Sin niveles adecuados, el calcio de la dieta no se absorbe correctamente, y el cuerpo lo extrae de los huesos para mantener los niveles séricos. En mujeres posmenopáusicas, la deficiencia de Vitamina D se asocia con mayor pérdida de densidad mineral ósea y mayor riesgo de fracturas (meta-análisis en PMC, 2025).


Masa muscular y fuerza


Un meta-análisis de ensayos controlados aleatorios publicado en Nutrients (2022) encontró que la suplementación con Vitamina D mejora significativamente la fuerza de agarre en mujeres posmenopáusicas. Esto importa porque la sarcopenia (pérdida de masa muscular) es uno de los factores más subestimados en la composición corporal después de los 40.


Estado de ánimo y depresión


Una revisión sistemática y meta-análisis publicada en Frontiers in Psychiatry (2025) que analizó 29 ensayos controlados aleatorios (n=4,504) encontró que la suplementación con Vitamina D redujo significativamente los síntomas depresivos, con mayor efecto a dosis superiores a 2,000 IU/día y durante períodos mayores a 8 semanas. La relación inversa entre niveles séricos de 25(OH)D y riesgo de depresión ha sido documentada de forma consistente en múltiples poblaciones.


Sistema inmune


La Vitamina D modula tanto la inmunidad innata como la adaptativa. Sus receptores están presentes en linfocitos T y B, macrófagos y células dendríticas. Niveles insuficientes se asocian con mayor frecuencia de infecciones respiratorias y mayor susceptibilidad a enfermedades autoinmunes (Aranow, Journal of Investigative Medicine, 2011).


Metabolismo y peso corporal


La deficiencia de Vitamina D se ha asociado con mayor resistencia a la insulina y mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, independientemente del peso corporal (Pittas et al., Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2007). En el contexto de la composición corporal, niveles adecuados favorecen un metabolismo más eficiente.


Señales de que puede faltarte


Los síntomas de deficiencia son inespecíficos — lo que los hace fáciles de atribuir a "estrés" o "edad":


  • Cansancio crónico sin causa aparente

  • Dolor o debilidad muscular, especialmente en piernas

  • Estado de ánimo bajo o tristeza persistente

  • Mayor frecuencia de resfriados e infecciones

  • Caída de cabello más pronunciada de lo habitual

  • Dificultad para concentrarse


La única forma de confirmar una deficiencia es mediante un análisis de sangre: 25-hidroxivitamina D (25-OH Vitamina D). Los valores de referencia según la Endocrine Society:

Nivel

Clasificación

< 20 ng/mL

Deficiencia

20–29 ng/mL

Insuficiencia

30–100 ng/mL

Suficiencia

> 100 ng/mL

Potencial toxicidad


Fuentes alimentarias: ¿alcanzan?


La dieta aporta Vitamina D en cantidades limitadas. Las fuentes más relevantes son:

  • Pescados grasos: salmón (447 UI/100g), sardinas, atún, caballa

  • Yema de huevo (~41 UI por yema)

  • Lácteos y bebidas vegetales fortificadas


La realidad es que cubrir los requerimientos diarios (600–800 UI según edad, o hasta 1,500–2,000 UI según la Endocrine Society para adultos en riesgo) únicamente con la dieta es prácticamente imposible para la mayoría de las personas.


Suplementación: qué dice la ciencia


Vitamina D3 (colecalciferol) vs D2 (ergocalciferol) Los estudios comparativos muestran consistentemente que la D3 es más efectiva para elevar y mantener los niveles séricos de 25(OH)D que la D2 (Tripkovic et al., American Journal of Clinical Nutrition, 2012).


El papel de la Vitamina K2 Un ensayo clínico aleatorizado de dos años en mujeres con osteoporosis mostró que la combinación de Vitamina D3 + K2 produjo mejoras significativamente mayores en la densidad mineral ósea que cada una por separado (Frontiers in Endocrinology, 2025). La K2 (MK-7) activa la osteocalcina, proteína que dirige el calcio hacia los huesos y lo aleja de las arterias.


Absorción óptima Por ser liposoluble, la Vitamina D se absorbe mejor cuando se toma con la comida más grasa del día.


Dosis La dosis correcta depende de los niveles séricos de cada persona, su peso corporal, exposición solar y condiciones de salud. No existe una dosis universal, por eso el análisis previo es fundamental antes de suplementarse.


Implicaciones prácticas


Desde un enfoque clínico integral:


  • La deficiencia de Vitamina D no se resuelve solo tomando sol, especialmente después de los 40.

  • Pedirla en el próximo análisis de sangre es una decisión preventiva de bajo costo y alto impacto.

  • La suplementación sin conocer los niveles previos puede ser insuficiente o, en exceso, contraproducente.

  • La combinación D3 + K2 tiene mayor respaldo científico para la salud ósea que D3 sola.

  • Los beneficios son más amplios que los huesos: músculo, estado de ánimo, inmunidad y metabolismo.


Conclusión


La Vitamina D no es un suplemento de moda. Es un nutriente con funciones hormonales en el organismo, cuya deficiencia en mujeres de 40+ tiene consecuencias documentadas en múltiples sistemas. La evidencia acumulada en los últimos cinco años refuerza la necesidad de monitorear y optimizar sus niveles, no como medida estética, sino como estrategia de salud a largo plazo.


Antes de suplementarte, pedí tu análisis de 25-OH Vitamina D. Los números guían mejor que las suposiciones.


Referencias bibliográficas

  • Cediel G, et al. Vitamin D deficiency and insufficiency in Latin American women. Nutrients. 2024.

  • EMAS (European Menopause and Andropause Society). Position statement: Vitamin D and menopausal health. Maturitas. 2022.

  • Holick MF. Vitamin D deficiency. New England Journal of Medicine. 2007;357(3):266-281.

  • Holick MF, et al. Evaluation, treatment, and prevention of vitamin D deficiency: An Endocrine Society clinical practice guideline. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 2011;96(7):1911-1930.

  • Tripkovic L, et al. Comparison of vitamin D2 and vitamin D3 supplementation in raising serum 25-hydroxyvitamin D status. American Journal of Clinical Nutrition. 2012;95(6):1357-1364.

  • Ling Y, et al. Vitamin D supplementation improves handgrip strength in postmenopausal women: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Nutrients. 2022.

  • Frontiers in Endocrinology. The effect of vitamin K2 supplementation on bone turnover biochemical markers in postmenopausal osteoporosis patients: a systematic review and meta-analysis. 2025.

  • Frontiers in Psychiatry. Meta-analysis of the effect of vitamin D on depression. 2025.

  • PMC. The effects of combined calcium and vitamin D supplementation on bone mineral density and fracture risk in postmenopausal women with osteoporosis. 2025.

  • Aranow C. Vitamin D and the immune system. Journal of Investigative Medicine. 2011;59(6):881-886.

  • Pittas AG, et al. The role of vitamin D and calcium in type 2 diabetes. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 2007;92(6):2017-2029.

  • Earthman CP, et al. The link between obesity and low circulating 25-hydroxyvitamin D concentrations. Obesity Reviews. 2012;13(1):70-80.

 
 
 

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